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viernes, 15 de junio de 2012

Los 'Googlegramas' de Joan Fontcuberta

«No soy un fetichista de la tecnología, en mis fotografías no hay trucos»
Joan Fontcuberta conjuga así una de las técnicas más antiguas de representación como es el mosaico con la fotografía digital e Internet en este nuevo proyecto, que ha dado ya como fruto unas cuarenta obras y que no abandonará hasta que se aburra. Obras como 'El origen del mundo', que reconstruye el famoso cuadro de Gustave Coubert con imágenes obtenidas al buscar en Google palabras relacionadas con el universo y su creación, como Big Bang o agujero negro.






VIDEO 

A la imagen fotográfica le otorgamos exceso de realismo

"Lo cierto es que confiábamos demasiado en la veracidad de las imágenes. La última década, sin embargo, nos ha obligado a abrir bien los ojos. Con golpes de efecto inesperado, nos ha obligado a prestar más atención, a mirar más y mejor. Después de saber todo lo que hemos sabido sobre la fosa de cadáveres de Timisoara o sobre la supuesta gaviota teñida de negro de la Guerra del Golfo o sobre alguna falsa entrevista a Fidel Castro, o sobre reportajes grabados con actores... –los ejemplos se multiplican por doquier– nuestra mirada no puede ser la misma. Ya no cabe duda de que la imagen electrónica ha entrado en cuarentena y la confianza de hace sólo unos años se ha transformado en abierto recelo." (Pilar Alfonso Escuder)


«Mi trabajo –ha dicho Fontcuberta– es pedagógico más que artístico. Intento vacunar al espectador contra el exceso de realismo de la fotografía, inocularle reacciones de duda, de incertidumbre»
 Leer Artículo:
La mirada desconfiada: reflexiones en torno a la obra de Joan Fontcuberta


Galería de Fauna Secreta



"La fotografía no siempre es un fiel testimonio de la realidad"

La curiosa historia del astronauta Ivan Istochnikov es prueba de ello.
Joan Fontcuberta



Joan Fontcuberta: "Un año después de la desmembración de la Unión Soviética tuve la idea de realizar un proyecto utilizando la información que se revelaría de la carrera espacial. Tras recabar muchos datos y conseguir un patrocinador, la Fundación Arte y Tecnología de Telefónica, nació el proyecto Sputnik, que mezclaba hechos verídicos con elementos de ficción.

Este retrato pertenece a este proyecto, que giraba en torno a la historia de un personaje de ficción que yo mismo inventé: el coronel Ivan Istochnikov. Este cosmonauta soviético habría pilotado la Soyuz 2 y habría desaparecido durante la operación de ensamblaje con la Soyuz 3, en 1968, en plena carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

En el libro que forma parte del proyecto se dice que Istochnikov es borrado de las fotografías oficiales, sus familiares deportados a Siberia y sus amigos y camaradas conminados a olvidar la muerte del cosmonauta, que el régimen fecha en unos meses antes por una enfermedad, ya que no quiere hacer públicos más errores en la carrera espacial.

El falso informe, rescatado años después por un investigador, explica cómo el piloto de la Soyuz 3 asiste a la desaparición de Istochnikov y baraja las posibilidades del suicidio, un fallo técnico e incluso el sabotaje o la abducción.

De hecho, se trata de un autorretrato en el que aparezco caracterizado como un cosmonauta soviético y el nombre del coronel es, en realidad, mi propio nombre traducido al ruso. Es una especie de guiño, ya que el proyecto está firmado por la falsa Fundación Sputnik, para que aquellos que sabían ruso no relacionaran inmediatamente mi nombre con el del personaje.

El proyecto ha dejado varias anécdotas, como una llamada de la embajada de Rusia quejándose de que la gente les llamaba preguntando si los familiares de Istochnikov aún estaban confinados en el "goulag" en Siberia.
También en el programa Cuarto Milenio [que se emite en Cuatro] se hicieron eco del caso, presentándolo como uno más de sus misterios. Y no deja de ser cómico, porque curioseando por Internet se encuentra fácilmente la verdad sobre este tema.

La sociedad parece aceptar que la fotografía es un fiel testimonio de la realidad, concediéndole más credibilidad que al propio fotógrafo. Yo intento socavar esa credulidad, ya que en todo caso la imagen es una construcción.
No se trata de engañar, sino de proporcionar instrumentos para evitar el engaño. Si yo, con mis pocos medios, he sido capaz de crear esto, no quiero ni imaginar lo que son capaces de hacer las grandes agencias."